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jueves, 16 de octubre de 2014

16 de Octubre - Día de Santa Eduvigis "Patrona de Afligidos y Deudores"

Santa Eduvigis

Patrona de los afligidos y deudores
Nació: en Baviera, Alemania
Falleció: 15 de Octubre de 1243 en Trebnitz, Alemania
Celebración: 16 de Octubre
Significado del nombre: Luchadora victoriosa, de origen Germánico

La vida de Eduviges, niña rica e hija de príncipes, fue una letanía de sufrimientos. Sufrió con el esposo, hombre violento y vulgar. Enrique fue varias veces prisionero de guerra. Una vez, lo trajeron a casa derramando sangre por las heridas. Fue muerto a puñaladas, pocos meses después, durante la celebración de la misa. Sufrió con los hijos. Uno de ellos se rebeló contra el papa y tuvo muerte violenta. Otro hijo, Enrique, murió en la guerra. Ella misma fue a recoger su cuerpo mutilado, en medio de otros cadáveres esparcidos por el campo de batalla.
Sufrió con sus parientes. Su hermana Inés, reina de Francia, tuvo muchas frustraciones en su matrimonio. Otra hermana, reina de Hungría, murió apuñalada. Sus hermanos fueron acusados de traicionar y matar al emperador. La sobrina, santa Isabel de Hungría, fue arrojada del castillo y murió en la miseria.
Sufrió con la situación de su tiempo. Corría el siglo XIII y los campesinos y los pobres eran oprimidos por los nobles. Eduviges, se dedicó enteramente al servicio de los necesitados: protegía a los huérfanos y a las viudas, visitaba hospitales, amparaba a la juventud necesitada, educándola e instruyéndola en la fe cristiana, cuidaba los leprosos...
Andaba descalza por las calles, con los pies agrietados por la nieve, haciendo penitencia. Cuando su esposo murió, se retiró al convento donde su hija Gertrudis era abadesa. Pasó el resto de sus días en austeridad. Murió en el año 1243. Santa Eduviges es la patrona de los afligidos y deudores.

Modelo de los tres estados femeninos: De la virgen, de la esposa y de la viuda

 Oración

Santa Eduviges  que amaste la virginidad como forma de agradar a Dios; que honraste el matrimonio como esposa fiel y madre amorosa; y que, viuda, escogiste la vida religiosa como forma de consagrar por entero al Señor el resto de tu vida, ayúdame a servir a Dios, conservando puro mi corazón  y cumpliendo fielmente la misión que Él me confió en este mundo. Amén.

Oración

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Oh Dios! Que enseñaste a la bienaventurada Eduvigis a renunciar de todo corazón a las pompas del mundo, por seguir con humildad el camino de tu cruz; concédenos por sus méritos que aprendamos, a ejemplo suyo a menospreciar las perecederas delicias de este siglo y a vencer por tu amor todas las adversidades de esta vida.


Oración a la matrona de los endeudados, insolventes y desvalidos

Gloriosa Princesa:

Santa Eduvigis, que llegado al término de tu destierro, noticias del día del tránsito a la eternidad, te previniste con los Santos Sacramentos de la iglesia y empuñando la imagen de María Santísima, que quisiste te acompañara en el Sepulcro, como en vida te había acompañado por la cordial devoción que desde tu niñez profesaste a la gran Señora, esperaste al esposo, el que con la comitiva de los cortesanos, vino a recibir tu espíritu y pasando por una preciosísima muerte a lograr el premio de tus virtudes, comenzaste a reinar con tu Esposo en el Cielo.

Te doy el parabién de tu gloria, en la que resides, contemplándote en Dios y maltrocinando de mundo, que fue el teatro de tus piedades. No apartes de él tus ojos, pues llevando miserias, están éstas clamando por ti por su remedio.

Sientan, pues, los enfermos, desvalidos, los efectos de tus compasivas entrañas, a las que confiado recurro en las circunstancias presentes, esperando el consuelo que pido a mayor gloria de Dios. Amén.

(Se recomienda usar una medalla de Santa Eduvigis, durante el rezo de esta oración o bien tener alguna imagen impresa en las manos).


Oración

Dios nuestro que cuidas con paternal solicitud a todas las criaturas y tienes especial providencia de los seres humanos, redimidos con la muerte de tu Hijo en la Cruz, concédenos, por intercesión de Santa Eduvigis, a quien adornaste con un gran amor hacia los pobres y afligidos, el sincero arrepentimiento de nuestros pecados, saber compadecernos de nuestros hermanos que sufren, el remedio de ...(solicitar la petición) y el alivio de nuestras necesidades espirituales y corporales, si esto último conviene a nuestra salvación eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Oración

Oh Dios! Que enseñaste a la bienaventurada Santa Eduvigis a renunciar de todo corazón a las pompas del mundo, por seguir con humildad el camino de tu cruz; concédenos por sus méritos que aprendamos, a ejemplo suyo a menospreciar las perecederas delicias de este siglo y a vencer por tu amor todas las adversidades de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. (solicitar la petición).

Santa Eduvigis: pídele al Señor que nosotros seamos más generosos en compartir nuestros bienes con los necesitados. Quien da al pobre presta a Dios y Dios le recompensará (S. Biblia).

Santa Eduvigis rendida en oración, oyó cuando Jesús le dijo “…He escuchado tu oración, alcanzarás lo que pidas…".

Nota: Se recomienda que tengan la imagen de Santa Eduvigis con su casita, orar con mucha fe para conseguir lo que se le pide y, por supuesto, recordarla en oración todos los 16 de octubre.

 Oración

Santa Eduviges: Un alma que sufre en silencio porque a nadie puede quejarse, un corazón oprimido te llama implorando piedad. Mis ojos tristemente se abrazan ante tu imagen y derraman sus lagrimas a tus pies. Si merecen tu clemencia ponlos en el corazón de Jesús y pídele que sus manos sequen mi llanto, que sosiegue mi alma aclarando la densa nube que oscurece mi corazón.

Le ruego a la madre de la Inmaculada Concepción que sea mediadora, que te presente al Padre Celestial en sus brazos y por El te ruego que me ampares en esta necesidad y el Espíritu Santo me consuele (se pide el favor que se desea). No me desoigas dulce y Santa princesa.

Tiéndeme tu mano, te lo ruego. Por el rasgo que tuvo el Crucificado contigo cuando desclavó su diestra y te dijo: Alcanzarás lo que me pidas.

3 Padrenuestros, una Avemaría y un Gloria.

Oración

Gloriosa Princesa Santa Eduvigis, que pasaste por la tierra socorriendo necesidades, amparando huérfanos, ayudando doncellas abandonadas, pagando deudas de los pobres insolventes, procurando vivienda a los necesitados. Hoy acudo a ti como modelo que imitar en este ferviente amor al prójimo. Enséñame la caridad. En tus manos pongo hoy mis intenciones y necesidades para que las presentes al señor (Pídase la gracia que se desea).

Como mi modelo y protectora quiero imitar su resignación a la voluntad divina. Presenta al Señor mis intenciones. Oh gloriosa Santa Eduvigis, abogada de los deudores, de los pobres desvalidos, ruega por nosotros. Así sea.

Oración

Señor Dios nuestro, que por vuestro Unigénito Hijo, habéis revelado a Santa Eduviges los secretos del cielo, haced por su piadosa intercesión, que vuestros servidores un día se regocijen eternamente en la posesión de vuestra gloria.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración

Oh Dios! Que enseñaste a la bienaventurada Eduvigis a renunciar de todo corazón a las pompas del mundo, por seguir con humildad el camino de tu cruz; concédenos por sus méritos que aprendamos, a ejemplo suyo a menospreciar las perecederas delicias de este siglo y a vencer por tu amor todas las adversidades de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración "Déjame tus favores"

Oh Dios, permíteme formar parte de aquellos a los que mostraste el camino verdadero, y sálvame de las desgracias de este mundo y del próximo, y ámame como a quienes consideras tus amigos. Multiplica sobre mí tus favores y presérvame del mal. Te lo pido por intercesión de santa Eduvigis, por Cristo, nuestro Señor, Amén.

Consejo de Santa Eduvigis

“Encontrarás personas consientes de su miseria, que sufren porque les falta el amor y gustosos irían a su encuentro: atiéndelos en lo que de ti depende y sea provechoso para ellos. Entrégate tú y lo tuyo, tu corazón que ha de ser compasivo, tus palabras para darles consuelo,  tus manos para ayudarlos  y servirlos”.

Fuentes:
http://www.santopedia.com/santos/santa-eduvigis
http://oracionesydevocionescatolicas.com/oraciones_santa_eduvigis.htm 

16 de Octubre - San Gerardo Mayela


San Gerardo Mayela


Gerardo nace en 1726 en Muro, pequeña ciudad del Sur de Italia. Tiene la suerte de tener por madre a Benedecta, que le enseñará el inmenso e ilimitado amor de Dios. Se siente feliz porque sabe que Dios está cerca de él, y toda su vida tiene por lema “hacer la voluntad de Dios”, lo que Dios quiere. Con doce años se tiene que hacer cargo de toda la familia, al morir su padre. Se convierte en aprendiz de sastre con uno del lugar que lo maltrata. Tras cuatro años de aprendizaje, justo cuando estaba capacitado para abrir una sastrería propia, entra al servicio del Obispo de Lacedonia, hombre de duro carácter. Los amigos le aconsejan que no acepte aquel puesto, porque todos los sirvientes abandonaban el oficio tras pocos meses. Pero a Gerardo eso no le asusta, y permanece con él hasta su muerte, tres años después. Cuando Gerardo piensa que se trata de la voluntad de Dios acepta cualquier cosa. En este tiempo Gerardo pasa largos tiempos de oración, que se convertirán en la fuente de su propia vida.

En 1745, con 19 años, regresa a Muro estableciéndose como sastre. Su negocio prospera, pero es poco el dinero que gana. Regala prácticamente casi todo lo que tiene. Pone aparte lo que necesita para su madre y sus hermanas, y el resto lo da a los pobres. Para él, la caridad y la solidaridad cotidiana son un constante crecimiento en el amor de Dios. Su deseo de seguir a Cristo le lleva a pedir ser admitido por los Capuchinos, pero su petición es denegada por ser delgado y de débil salud.
Misionero Redentorista
Los Redentoristas llegan a Muro en 1749. Gerardo participa activamente en la Misión Popular y es conquistado por la vida de los misioneros. Pide ser admitido como miembro del grupo, pero el Superior, Padre Cáfaro, lo rechaza a causade su salud enfermiza. Tanto insiste Gerardo a los misioneros que, cuando éstos están a punto de marcharse de la ciudad, el Padre Cáfaro aconseja a su familia que lo encierren en su habitación.
Con una estratagema que, en adelante, seguirá encontrando un eco especial en el corazón de los jóvenes, Gerardo anuda las sábanas de la cama y se descuelga por la ventana para seguir al grupo de misioneros. En la mesita deja un mensaje a su madre: “Voy a hacerme santo”. Recorre cerca de 18 kms. hasta alcanzar a los misioneros. "Llevadme con vosotros, dadme una oportunidad; y echadme a la calle si no valgo", dice Gerardo. Ante tanta insistencia, al Padre Cáfaro envía a Gerardo a la comunidad redentorista de Deliceto, con una carta en que dice: "Les mando a otro hermano, que será inútil para el trabajo…"
Gerardo se enamora total y absolutamente de la forma de vida que San Alfonso, el fundador de los Redentoristas, ha previsto para los miembros de su congregación. Hace su primera profesión como Hermano laico redentorista el 16 de julio de 1752. La etiqueta de "inútil" no le durará mucho. Gerardo desempeña todo tipo de servicios en la comunidad: jardinero, sacristán, sastre, portero, cocinero, carpintero y albañil. Además, sus palabras mueven el corazón de la gente en las misiones, comprometido con el anuncio de la Buena Noticia.
Paciente en la caridad y fuerte en la verdad
En 1754, Gerardo experimenta una situación dolorosa, que muestra su extraordinaria confianza en Dios. Entre sus buenas obras está la de ayudar a las chicas que quieren ser religiosas. Neria Caggiano es una de estas chicas, pero después de tres semanas en el convento vuelve a casa, frustrada en su intento de ser religiosa. Para explicar su actitud, Neria decide salvar su propia reputación destruyendo a Gerardo. En una carta que dirige a San Alfonso, Neria acusa a Gerardo de mantener un romance con una joven. Gerardo es llamado por San Alfonso para que responda a tal acusación, y en lugar de defenderse, mantiene silencio para no parecer que se excusaba. El tiempo –dicen- pone a cada uno en su sitio, y no hay nada oculto que no llegue a saberse. Durante un año fue apartado de toda relación fuera de la comunidad y privado de participar en la Eucaristía. Pese a todo, confía en Dios y en que la verdad será conocida. Poco tiempo después, Neria enferma gravemente y escribe una carta a San Alfonso confesando que sus acusaciones contra Gerardo eran falsas.
Un Santo famoso por sus milagros
Pocos Santos son recordados por tantos milagros como los que se le atribuyen a San Gerardo. Lo más importante eran sus milagros para ayudar a los demás como, por ejemplo, devuelve la vida a un chico que se había caído desde una roca; bendice la escasa cosecha de una familia pobre y les llegará hasta la próxima siega; multiplica el pan que reparte a los pobres; camina sobre las aguas para conducir un barco lleno de pescadores y llevarlo a puerto seguro… Desde el comienzo, se le atribuyen muchos prodigios a favor de las madres, protegiéndolas en el embarazo, ayudándolas a tener un buen parto e inspirándolas en la educación de los niños. Las madres acudían con mucha confianza a él. Gerardo veía en cada nueva vida un don de Dios que se debe cuidar y proteger.
Una vida joven que se apagó
En 1755 le sobreviene una hemorragia junto con disentería. Sobre su puerta pone el siguiente letrero: "Aquí se hace la voluntad de Dios, como Dios quiere y hasta cuando Él quiera". Muere al amanecer del 16 de octubre de 1755, en la comunidad redentorista de Materdomini.
Cuando muere Gerardo, el Hermano sacristán toca la campana a fiesta en lugar de hacerlo con el tañido de difuntos. Se cuentan por millares los que se acercan para pasar ante el cuerpo de "su santo" y para llevarse un último recuerdo del que tantas veces les ha socorrido. Tras su muerte, se producen milagros en toda Italia, todos atribuidos a la intercesión de Gerardo. En 1893, el Papa León XIII lo beatifica, y el 11 de diciembre de 1904 el Papa San Pío X lo canoniza, proclamándolo Santo de la Iglesia Católica.
El Santo de las futuras madres
Debido a los milagros que Dios ha obrado por intercesión de Gerardo en favor de las madres, las mamás de Italia pusieron gran empeño en que la Santa Sede nombrara a San Gerardo patrono suyo. En el proceso de beatificación se asegura que Gerardo era conocido como "el santo de los partos felices". Muchos hospitales dedican su departamento de maternidad al Santo y distribuyen entre sus pacientes medallas e imágenes de San Gerardo con su oración propia. San Gerardo sigue siendo hoy un modelo para todos, especialmente para los misioneros redentoristas, por su búsqueda constante de la voluntad de Dios y por su amor a Jesucristo, crucificado y resucitado, Buena Noticia de la Salvación.

Oración a San Gerardo Mayela

Oración por las mamás y los niños

Dios y Padre nuestro, tú sembraste en san Gerardo María Mayela
un amor increíble a tu Hijo Crucificado, con quien se identificaba,
ayúdanos a seguir siempre tus pasos
y ofrecerte nuestra vida sin guardarnos nada.

A ti te invocamos, Señor de toda vida,
que concediste a san Gerardo, a lo largo de su corta existencia,
un especial cuidado por la vida naciente y las mujeres embarazadas,
Este rasgo típico de su caridad constituye para toda la Iglesia
un estímulo a amar, defender y servir siempre a la vida humana.

Bendice, por intercesión de san Gerardo,
a todas las mujeres que esperar un nuevo nacimiento
y a los hijos que llevan sus entrañas,
para que ambos lleguen sanos a un feliz alumbramiento.

Y a toda tu Iglesia dale el don de amar,
anunciar, defender y ofrecer la vida,
que es el mismo Redentor Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



Fuente:
www.redentoristas.org 
http://www.santopedia.com/santos/san-gerardo-mayela 

16 de Octubre - Santa Margarita María Alcoque "Devota del Sagrado Corazón de Jesús"


Santa Margarita María Alcoque 

Fue una religiosa francesa del siglo XVII receptora de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús, difundido en la cristiandad gracias a su vida espiritual.
Margarita Alacoque nació en la aldea de Hautecour, en la región francesa de Borgoña, el 22 de julio de 1647, dentro de la familia formada por Claudio Alacoque y Filiberta Lamyn. Desde muy temprana edad, mostró una especial devoción al Santísimo Sacramento, permaneciendo largas horas en oración, para sorpresa de quienes le rodeaban.
A la muerte de su padre, Margarita fue enviada al colegio de las Clarisas Pobres de Charolles. En Charolles, sufrió de una fuerte reumática que la obligó a permanecer en cama gran parte del día durante cuatro años, situación que la acercó más a la vida de oración, ofreciendo su sufrimiento al Señor y a la Virgen María. A los nueve años, prometió a la Virgen que dedicaría su vida a Dios e hizo votos secretos de castidad. Tras su confirmación, se adjuntó el nombre de “María”, como aún es tradición de la Iglesia en muchos países.
Tras recuperar su salud, Margarita-María fue puesta bajo la protección de unos parientes suyos, que no hicieron más que controlar su herencia y propiedades, las cuales su madre no logró recuperar hasta años más tarde. Sin embargo, fue ese el momento en el que la joven Margarita viviría una juventud convencional, asistiendo a fiestas propias de su acomodada posición, así como disfrutando de diversiones normales entre las niñas de su edad. Cuando tenía quince años, asistió con sus hermanos a un baile de máscaras, lo que la hizo reflexionar acerca de las frivolidades de su posición, así como de las vanidades de la vida mundana.
En 1671, Margarita decide visitar varios conventos, para así ver en cuál podría servir mejor al Señor, según su confirmada vocación a la vida consagrada. El 20 de junio de ese año, ingresó al monasterio de Paray-le-Monial. Al poco tiempo de su entrada al monasterio, cuando contaba tan solo con veinticinco años de edad, comenzó a recibir las primeras apariciones de Nuestro Señor, las cuales ocurrirían todos los primeros viernes de mes durante dos años.
En una de las apariciones, ocurrida durante la octava del Chorpus Christi de 1675, según narró la propia Margarita a su director espiritual, el Señor le dijo: “He aquí el corazón que tanto ha amado a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumirse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento, no recibo de la mayoría sino ingratitud.” En la aparición, Margarita vio el corazón de Jesús coronado por espinas, y rodeado en llamas, dentro del cual había una llaga abierta que derramaba sangre y con ella emergía una cruz.
Esta imagen, descrita por Margarita, fue la que dio lugar a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que aún se representa según la aparición a la religiosa.
En 1689, durante unas de las apariciones, Margarita es encomendada con la misión de pedir al rey de Francia que consagre a su país al Sagrado Corazón, y que lo represente en los estandartes del Reino. El 17 de junio de ese año, la monja sale de su clausura en Charolles, pidiendo audiencia con el rey Luis XIV, a quien trasmite el mensaje. Habiendo ignorado la petición, no es extraño que algunos autores se hayan encargado de señalar que exactamente cien años después, el 17 de junio de 1789, el Tercer Estado proclama la constitución de la Asamblea General, desde la cual se gestaría la revolución que emprendería una lucha encarnizada contra la Iglesia, la monarquía y la tradición cristiana de Francia. No es en vano que los contrarrevolucionarios, en especial aquellos de la región francesa de Vendée, tomasen como símbolo el Sagrado Corazón de Jesús.
Santa Margarita cayó gravemente enferma a la edad de cuarenta y tres años, negándose a recibir otro auxilio que el consuelo del alma, los sacramentos y la oración. En su agonía, Santa Margarita dijo en voz alta: “Aquello que tengo en el Cielo, y aquello que quiero en la tierra, sois solo Vos, o Dios mío.”
Tras fallecer, su director espiritual transmitió a muchos la apasionante vida de oración de Margarita María Alacoque, así como las apariciones con las cuales el Señor mostró su especial voluntad de actuar a través de la religiosa. Habiendo conocido su vida, muchos se acercaron a pedir su intercesión, a lo que ella respondió obrando numerosos milagros que le valieron ser beatificada por el Papa Pío IX en 1864 y canonizada por el Papa Benedicto XV el 13 de mayo de 1920.
Gracias a Santa Margarita María Alacoque, se extendió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús por toda la cristiandad. Hoy en día, muchos alzan los estandartes con el Sagrado Corazón, según lo describió Santa Margarita, fondeado por las banderas de sus países, en señal de lucha por acercar el Reino de Cristo a la tierra.


Fuentes:
http://www.infovaticana.com/2014/10/16/santa-margarita-maria-alacoque/