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martes, 17 de marzo de 2015

17 de Marzo, Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Presbítero y Fundador


Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Beato

Presbítero y Fundador
de la Congregación de las Hermanas de la Caridad
de la Santísima Virgen María de la Merced

Martirologio Romano: En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero, que consagró su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y, para procurar mejor la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de la Merced (1905). 


Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.


Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, nació en Granada, el 11 de octubre de 1831, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación. Forjaron su rica personalidad en los valores humano‑evangélicos, haciendo de él un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los pobres, desde su juventud. Fue un excelente estudiante y una gran persona. Cursó estudios de humanidades y de jurisprudencia, destacando por su inteligencia, pero, sobre todo, por su gran humanidad y por una intensa vida cristiana: dedicado a la oración y a la caridad con los pobres. 


Dios Padre, que llama a los que quiere para realizar sus grandes obras, le llamó a participar del sacerdocio de Jesucristo para servir a los seres humanos el Evangelio de la caridad redentora. Cursó sus estudios en el Seminario de San Dionisio de Granada, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Granada el día 2 de junio de 1855. Ser sacerdote de Jesucristo fue su gran vocación, de tal manera que estaba dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de realizar este sueño, alimentado desde su temprana juventud.

Como sacerdote estuvo en las parroquias de Huétor Santillán y de San Gabriel de Loja (Granada). En ambas parroquias desarrolló su vocación de pastor, a ejemplo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Cuando tomó posesión de una de estas parroquias, dijo lo que quería ser para los demás desde la vocación que había recibido: como buen pastor, correr tras las ovejas descarriadas; como médico, curar los corazones enfermos a causa de la culpa y derramar sobre todos la esperanza; como padre, ser la providencia visible para todos aquellos que, gimiendo en la orfandad, beben el cáliz de la amargura y se alimentan con el pan de la tribulación. Su vida sacerdotal estuvo presidida por una profunda experiencia de Dios; un profundo amor a Jesucristo Redentor, con quien se configuró, aprendiendo desde el sufrimiento la obediencia; un gran amor a María, su sin igual Madre y protectora; una vida intensa de oración, fuente de caridad; una pasión grande por el Reino en sus pobres, y un intenso amor a la Iglesia, viviendo la comunión con ella, a pesar de la oscuridad de la fe y de los sufrimientos que le llegaron desde el seno de la misma Iglesia.

Fue un evangelizador infatigable. Le gustaba orar, reflexionar y escribir sus sermones. No decía lo que no oraba, y proclamaba lo que estaba en el centro de su corazón, inflamado por el amor de Dios. Anunciaba lo que creía. Su palabra invitaba a todos a vivir la vida cristiana con radicalidad y los sagrados vínculos de la religión cristiana. Toda su vida fue Eucaristía, pan partido para ser comido; celebración del amor de Dios en la entrega de su propia existencia. Y fue, también, reconciliación. Celebró el sacramento del perdón haciéndose perdón, misericordia y compasión para todos, especialmente para sus enemigos y para aquellos que le calumniaron.

Ostentó cargos importantes, pero él vivió la maravillosa humildad de Dios, revelada en el himno de la carta a los Filipenses 2,5. Fue examinador sinodal en las diócesis de Granada, Jaén y Orihuela; juez sinodal y secretario en oposiciones a curatos en la diócesis de Málaga; Canónigo de la catedral de Málaga y visitador de religiosas. También fue formador de seminaristas, predicador de su Majestad la Reina, Isabel II, y capellán real. 

Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado a fundar una Congregación religiosa para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, la peregrina humilde de la gratuidad de Dios, en Málaga, el 16 de marzo de 1878. El fin: Practicar todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la persona de los pobres, pidiendo a las religiosas que todo cuanto hicieran fuera en bien de la humanidad, en Dios, por Dios y para Dios.

La Congregación, en pocos años, se extiende por muchas diócesis españolas bajo la exigencia de la dinamicidad de su inspiración carismática: Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos. 

El P. Zegrí, inflamado en el amor de Dios, llegó a decir que la caridad es la única respuesta a todos los problemas sociales y que no concluirá mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados; mientras haya regiones lejanas que evangelizar, sudores que verter y sangre que derramar para fecundar las almas y engendrar la verdad en la tierra.

Probado como oro en el crisol, y enterrado en el surco de la tierra, como el grano de trigo, pues fue calumniado y apartado de la obra por él fundada, primero por la Iglesia, y después, por las mismas religiosas, muere un 17 de marzo de 1905 en la ciudad de Málaga, solo y abandonado, como él había decidido morir; a ejemplo del Crucificado, fijos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe. Muere como fiel hijo de la Iglesia, y bajo el signo de la obediencia de la fe, como los grandes testigos y los grandes creyentes.

Elaboró una rica espiritualidad en la que hoy bebemos las religiosas, los mercedarios de la caridad y tantos laicos que, impactados por su vida, por la caridad que derramó en los pobres y por la forma en que decidió morir, quieren hacer camino de vida cristiana desde su inspiración carismática. Los ejes fundamentales de la misma son:

— la caridad redentora, para hacer beneficios a la humanidad y servir a los pobres el Evangelio del amor y de la ternura de Dios, pues la caridad, que es Dios, se manifiesta enjugando lágrimas, socorriendo infortunios, haciendo bien a todos y dejando a su paso torrentes de luz

— el amor y la configuración con Jesucristo Redentor, en su misterio pascual, pues el rasgo de amor místico que casi identifica con Jesucristo el corazón del hombre, desprendido de toda recompensa, es el sublime ideal de la caridad

— el amor a María de la Merced, pues Ntra. Sra. de las Mercedes es de todos y para todos, ya que no hay título más dulce, invocación más suave, nomenclatura más amplia que la merced y misericordia de María.

Vivió e hizo suyas todas las virtudes cristianas de manera heroica, sobre todo la fe, la esperanza y la caridad, y todas aquellas virtudes humanas que dan elegancia a la caridad y la hacen entrañable en las relaciones: humildad, afabilidad, dulzura, ternura, misericordia, bondad, mansedumbre, paciencia, generosidad, gratuidad y benevolencia. También se distinguió por su prudencia, por su fortaleza en el sufrimiento, por su transparencia en la búsqueda de la verdad y por el sentido de la justicia que tuvieron todos sus actos y decisiones. La Iglesia reconoció sus virtudes heroicas proclamándolo Venerable el día 21 de diciembre del año 2001. 

Dios Padre, por su intercesión, realizó un milagro, en la persona de Juan de la Cruz Arce, en la ciudad de Mendoza, Argentina, que la Iglesia ha considerado de segundo grado, restituyéndole el páncreas, que se le había extirpado totalmente en una intervención quirúrgica. 

Su vida es un desafío para todos los que seguimos su espiritualidad, no tanto por lo que hizo, sino porque supo amar a la manera de Dios, sirviendo el Evangelio de la caridad a los más necesitados. Él nos reveló que la ternura y la misericordia de Dios se hacen realidad en el corazón de los seres humanos por el misterio de la redención del Hijo y haciendo camino con Él. El P. Zegrí hizo camino de discipulado entregándose total y exclusivamente a Jesucristo crucificado, como podemos leer en su testamento espiritual, viviendo sus mismas actitudes y sentimientos, ofreciéndose totalmente a Él para bien de la humanidad; perdonando a quienes le calumniaron, no teniendo en cuenta el mal y creando lazos de comunión, de encuentro y de relación; construyendo humanidad nueva en aras de la caridad más exquisita y amando a María, la mujer nueva, que sostuvo su existencia en la fe y su fe anclada en el misterio de Dios.

Su beatificación, (realizada el 9 de noviembre de 2003), nos introduce a todos en la merced de Dios, en ese espacio de gratuidad en la que el Señor es jaris permanente, gracia liberada y redención de todo lo que oprime a los hombres y mujeres de hoy. A este testigo de la caridad de Dios nos encomendamos para que el Espíritu Santo transforme nuestra vida en fuego de amor, de tal manera que en nuestro camino de discipulado, y cargando sobre nuestros hombros los dolores de la humanidad, nos asemejemos a un astro que ilumina sin quemar, a una ráfaga que purifica sin destruir, a un arroyo que fecunda sin inundar.


Por: . | Fuente: Vatican.va 

martes, 21 de octubre de 2014

19 de Octubre - San Pedro de la Cruz


San Pablo de la Cruz 19 de Octubre

Nombre: Pablo Francisco Danei Massari
Nacimiento: 3 de enero de 1694 (Ovada, Génova)
Fallecimiento: 18 de octubre de 1775 (Roma, Estados Pontificios)

Fundo "Los Padres Pasionistas". Desde chico se entusiasmó por Cristo, ya que su madre le enseñaba el crucifijo y le decía que Jesús se sacrificó por nosotros. Su padre le leía historias acerca de la vida de los santos.

Cuando tenía 15 al escuchar sobre Jesús decidió confesarse y empezó a realizar en forma de sacrificio: ayunos, dormir en el suelo, rezar y leer libros sobre "la piedad".

Llegó a alistarse en el ejército del Pontífice para defender la religión de Dios. En sueños se veía vestido con sotana negra y Jesús en una cruz. Luego "escuchó" que la Santísima Virgen le indicaba que debía fundar una comunidad dedicada al amor y la pasión de cristo. 

San Pablo se fue 40 días a escribir los Reglamentos de la comunidad, esos días dormía en una habitación húmeda (pegada a una sacristía), y sólo se alimentaba de pan y agua. Pero muchos desistían de pertenecer a la comunidad porque los reglamentos eran demasiado "rigurosos".

El Papa Benedicto XIV decidió que los reglamentos eran justos y los aprobó, pero antes los modificó un poco haciéndolos "más suaves". Esto permitió que novicios empezarán a llegar de nuevo para pertenecer a la comunidad.

Cuando Pablo llegaba a algún pueblo sólo hablaba sobre la pasión de cristo y su muerte. Tal es así que muchas veces llevaba un corona de espinas sobre su cabeza y caminaba con las manos en cruz representando la imagen viva de Jesús.

Sus sermones era tremendamente duros para persuadir a los pecadores; en cambio al momento de confesar a la gente se mostraba "comprensivo" y "amable", e invitaba a la gente a ser "buenos cristianos".

En 1772 cuando se sentía muy enfermo y sentía que "su hora había llegado" pidió al Papa que le diera la bendición para poder "morir en paz". El Papa no aceptó este pedido argumentando que "la Iglesia lo necesitaba vivo algunos años más para tener sus servicios". Pablo mejoró y logró vivir tres años más.





Fuentes consultadas:


  • http://www.santopedia.com
  • http://www.vercalendario.info
  • http://www.ewtn.com/
  • http://oracionyliturgia.archimadrid.org
  • http://www.aciprensa.com
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_de_la_Cruz

viernes, 10 de octubre de 2014

10 de Octubre - San Daniel Comboni - Misionero fundador en África


SAN DANIEL COMBONI

Hoy, 10 de octubre, la Iglesia conmemora a SAN DANIEL COMBONI quien muriera santamente en un día como hoy de 1881, en Khartoun, Sudán. Nacido en el año 1831, en Limone, Brescia, Italia, fue sacerdote y luego, Obispo misionero en África Central. Es el fundador, en el 1817, del Instituto masculino de Misioneros, conocido como los Padres Misioneros Combonianos, y en el 1872, de la Asociación Pía de Madres de los Negros, conocida como las Hermanas misioneras Combonianas. En el año 2003 el Papa Juan Pablo II le proclamó Santo. Actualmente su obra está extendida en África y en muchas partes del mundo. 


Meditación
QUERIDO DANIEL, una familia campesina meció tu cuna y allí, en el campo, fue germinando tu vocación al sacerdocio. Ordenado sacerdote, partes inmediatamente al Sudán, en África. En donde pronto te das cuenta de las muchas dificultades que comporta trabajar en esta misión: fatigas, clima insoportable, enfermedades, muerte de numerosos y jóvenes compañeros misioneros, pobreza. Pero no te desanimas. Asistiendo a la muerte de un joven compañero misionero, sellas tu compromiso de continuar esta misión. "África o Muerte". Vuelves a Italia, y en base a la experiencia vivida, fundas los dos Institutos misioneros, y la revista misionera "Nigrizia". 

Participas en el Concilio Vaticano I, como teólogo del Obispo de Verona, en donde logras la firma de 70 Obispos para impulsar la evangelización del África Central. Nombrado Obispo, sufres junto con tus misioneros la tragedia de una sequía y carestía sin precedentes y con gran decisión te enfrentas contra la esclavitud y consolidas la actividad misionera. Puesto a prueba por el cansancio, la muerte reciente de varios colaboradores y la amargura de acusaciones infundadas, caes enfermo entregando tu vida a solo 50 años de edad. 


San Daniel Comboni, nunca olvidaremos tus últimas palabras: "yo muero pero mi obra no morirá". Acertaste, tu obra no ha muerto, como todas las grandes realidades que nacen al pie de la cruz, siguen vivas.


Fuente:
http://es.radiovaticana.va/Santoral/396.asp 

jueves, 9 de octubre de 2014

9 de Octubre - San Juan Leonardi o Leonardo


Vida de San Juan Leonardi o Leonardo

San Juan Leonardo o Leonardi pertenece, por la cronología y por su obra, al período de la reforma Católica. Nace en el año 1541 en Diécimo, pueblo cercano a Lucca, la pequeña república llamada en otro tiempo "religiosísima", y agitada ahora por la crisis protestante.
 
A la edad de doce años, sus padres, modestos industriales, le enviaron a casa del párroco de Villa Basílica, donde adquirió una cultura elemental e inició su formación religiosa. Habría sido tal vez ésta la ocasión para elegir el estado eclesiástico, pero el padre de Leonardo cambió por ahora el rumbo de su vida, mandándole a Lucca a estudiar farmacia. La profesión de "farmacéutico" o "droguero" en aquellos tiempos bordeaba los límites de la medicina y de la alquimia, de la magia y de la filosofía. En este ambiente moldeó Leonardo su recia personalidad de cristiano seglar militante, cuya característica no fue la de hechos asombrosos, aureolados de milagrosos "golpes de gracia", sino la de una progresiva ascensión hacia el ideal de santidad. Intensifica la frecuencia de sacramentos y la práctica de la mortificación, realiza el apostolado en el ambiente en que vive y se adhiere al grupo de piadosos seglares llamados "colombinos" para asegurar su perseverancia, madurando así su capacidad de entrega a una intensa vida sacerdotal que había de ser su decidida vocación.
Efectivamente, después de la muerte de su padre, a pesar de que la madre le instaba para que se instalase en Diécimo como farmacéutico, inicia sus estudios eclesiásticos. Tiene ahora veintiséis años. Aprobado el latín en las escuelas públicas de Pisa, aprende lógica y teología con el Padre dominico Paolino Bernardini, que por prescripción médica residía en una casa de Cam po perteneciente a la Orden.
El contacto directo con el maestro dominico produjo en Juan Leonardo cierta preocupación científica, que manifestó luego en los ensayos, inéditos, que escribió sobre diversos tratados teológicos. La perfección que podría faltar en su elemental plan de estudios era suplida por la madurez humana y espiritual que Leonardo había adquirido en sus treinta y dos años de vida seglar. Fue ordenado sacerdote en Pisa, el año 1572.
Instalado en Lucca como capellán de la iglesia de San Giovanni della Magione, Juan Leonardo comienza su apostolado y su obra de proselitismo, que había de cristalizar en la fundación de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios. Característica relevante del apostolado de Juan Leonardo es la enseñanza del catecismo, que revela el espíritu eminentemente parroquial que había de diferenciar a su Institución. Juan Leonardo es "sacerdote de parroquia", atento siempre a preocuparse de las necesidades concretas e inmediatas de los fieles.
Habiendo conocido el obispo de Lucca su actividad catequística, le encargó de realizarla en otras iglesias y parroquias de Luc ca. Para sistematizar esta actividad San Juan Leonardo escribió un Manual de doctrina cristiana, que estuvo durante mucho tiem po en uso en algunas regiones de Italia. Queriendo asegurar la continuidad de este movimiento renovador de la enseñanza del catecismo, formó la Compañía de la Doctrina Cristiana, integrada por elementos seglares y que muy pronto había de extenderse a Siena, Pistoya, Nápoles y Roma. Los pontífices Gregorio XIII, Clemente VIII y Paulo V concedieron a esta Compañía especiales privilegios.
La personalidad de este sacerdote de vocación tardía comenzaba a destacarse en la Iglesia briosamente, paralela a la de los coetáneos San José de Calasanz y San Felipe Neri, a quienes estará muy unido en el andar de su vida de fundador y de apóstol.
A los dos años de actividad sacerdotal Juan Leonardo había formado un grupo de colaboradores parroquiales íntimos, a los que fue preparando para el sacerdocio y con los que inicia su fundación el año 1574.
En realidad, sus proyectos de fundador no eran ambiciosos en cuanto a la organización. La pequeña comunidad de sacerdotes surgía limitada al ámbito de la parroquia. El ideal de Juan Leonardo era hacer de sus colaboradores santos sacerdotes dedicados al ministerio parroquial.
La nueva Congregación encontró una férrea oposición por parte de las autoridades civiles de Lucca. La pequeña república, celosa de su independencia, seguía con recelo la actividad del Santo, a quien comenzó a considerar aliado de potencias extran jeras y posible colaborador de la Inquisición. Sin ninguna responsabilidad personal, Juan Leonardo fue tratado durante toda la vida como un enemigo irreconciliable de su patria.
Tal enemistad ocasionó a los noveles religiosos una precaria situación económica, hasta tal punto que el mismo fundador se vio obligado a pedir limosna.
Estas dificultades, sin embargo, no desalentaron a Juan Leonardo en sus tareas apostólicas. Intensificó en su iglesia el culto al Santísimo Sacramento con la función de las Cuarenta Horas y organizó continuamente ejercicios de reparación y penitencia. Los fieles recorrían de noche procesionalmente las calles de Lucca, visitando las iglesias principales, entonando himnos penitenciales, disciplinándose y gritando: "¡Perdón, Señor, misericordia!" El devoto espectáculo ocasionó ruidosas conversiones, no siempre coronadas con una fiel perseverancia, y que proporcionaron al celoso predicador algún fracaso apostólico
Tal fue el de la Compañía de la Paz, agrupación formada con cincuenta bandidos convertidos en masa, que a los pocos meses de existencia el Santo debió disolver, porque algunos de los conversos habían vuelto a las andadas; los que perseveraron ingresaron en los capuchinos.
Más afortunado fue con la fundación de las Monjas de los Ángeles, religiosas dedicadas a las muchachas pobres, de las cuales, no obstante, Juan Leonardo se desentendió muy pronto, por que era radicalmente opuesto a los apostolados femeninos, aun los de clausura.
A la sazón el Santo andaba preocupado con el traslado de su comunidad de clérigos a la nueva casa de Santa María Contelandini, en Lucca. Lo cual no se llevó a cabo sin graves disturbios, ocasionados por los fieles de esta parroquia, que llegaron a decir al obispo en señal de protesta: " Monseñor, ¿ qué hacéis? ¿ Habéis alejado de vos aquellos diablos y nos los habéis metido en medio de nosotros?" A pesar de todo San Juan Leonardo tomó posesión de la nueva sede. Era el año 1580. Al año siguiente la Congregación recibía la aprobación oficial del obispo de Lucca, llamándose Clérigos Regulares de la Madre de Dios.
Con razón Juan Leonardo había ya ganado también la con fianza de la Santa Sede y fue nombrado varias veces por Clemente VIII comisario apostólico con la misión de reformar algunas de las Ordenes monásticas decadentes. El Santo realizó siempre con gran celo y notable éxito esta tarea de reformador, pero la impronta de su personalidad está más grabada en aquéllas catequesis y aquélla actividad pastoral de Juan Leonardo en las iglesias de Lucca.
Con no menor intensidad se dedica ahora el Santo a solidificar su fundación. Aunque no era ideal del fundador multiplicar las nuevas casas, quiso, sin embargo, fundar una en Roma. Lo consiguió gracias al apoyo de algunos cardenales, principalmente el cardenal Baronio, que le estimó y protegió siempre con especial predilección. La nueva comunidad se instaló definitivamente, el año 1662, en Santa María in Campitelli, que aún hoy día es la Casa Generalicia de la Congregación. Durante su estancia en Roma, Juan Leonardo realizó una de las más importantes actividades de su vida: la colaboración con el cardenal español Juan Bautista Vives en la organización del Colegio de Propaganda Fide. Durante los últimos siete años de su vida el Santo se dedicó con ardor a la naciente Institución misionera, cuyo ideal él había acariciado desde hacía tiempo. Este mérito fue premiado por León XIII, que por especial privilegio le inscribió, siendo aún Beato, en el Martirologio Romano, poniendo de relieve la obra misional realizada por San Juan Leonardo.
Antes de morir Juan Leonardo tuvo la alegría de ver aprobadas en 1603 por Clemente VIII las constituciones de la nueva Congregación de Clérigos Regulares. No pudo llegar a verla florecer y brillar. Pero guardó en su corazón la alegría de una vida entregada al servicio de la Iglesia. Murió entre los suyos, en Lucca, el año 1609. Beatificado por Pío IX en 1861, fue canonizado por Pío XI en 1938. Sus restos se veneran en Santa María in Campitelli, de Roma.
San Juan Leonardo encarnó el ideal de un santo sacerdote, que no deslumbra por la magnitud de sus empresas, sino por el perseverante ejercicio de la caridad pastoral.
(Fuente: Misa Tridentina | Autor: Manuel Useros Carretero)
http://www.santopedia.com
http://www.vercalendario.info

oración:
Padre origen de la santidad, Tú has inspirado a San Juan Leonardi el reconocer a tu Hijo Jesús entre los pequeños, el servir a la Iglesia sin ahorro, y celebrar el Crucifijo Resucitado como medida de la vida consagrada. Concede a nosotros, que lo veneramos como hermano y maestro de vida espiritual, recibir por medio de su gran herencia los dones vivos del Espíritu. Amén.
San Juan Leonardi,¡ruega por nosotros!
[Fragmento de la oración por el Jubileo Leonardino del IV centenario de su muerte)

9 de Octubre - San Dionisio



San Dionisio 
 
San Dionisio, obispo, y compañeros, mártires, de los cuales la tradición quiere que el primero, enviado por el Romano Pontífice a la Galia, fuese el primer obispo de París, y que junto con el presbítero Rústico y el diácono Eleuterio, padeciesen en las afueras de la ciudad (s. III).

Desde Italia se trasladó a Francia hacia el año 250 con el fin de evangelizar. Llegó a ser el primer Obispo de Francia y apóstol de las Galias. Fundó muchas iglesias y sufrió el martirio en 272 junto con Rústico y con Eleuterio. Según "Las Vidas de San Dionisio", tras ser decapitado, Dionisio anduvo con su cabeza bajo el brazo a lo largo de seis kilómetros. Al finalizar el trayecto, entregó su cabeza a una mujer llamada Casulla y después se desplomó. En ese mismo punto se edificó una basílica en su honor, hoy en día es la ciudad de Saint-Denis. Dejando aparte esta tradición, san Dionisio fue llamado por san Atanasio como "Maestro de la Iglesia Católica" por su gran sabiduría. Nació pagano y sus primer acercamiento al cristianismo fue el estudio de la Biblia, cuyo mensaje acabó convenciéndole de ser el verdadero y único. La celebración de hoy es una invitación a seguir los pasos de san Dionisio y acercarnos al evangelio para recibir y vivir su mensaje.

Fuente:


http://www.euroresidentes.com
http://www.santopedia.com
http://www.vercalendario.info
http://www.buigle.net
https://www.aciprensa.com


lunes, 6 de octubre de 2014

6 de Octubre San Bruno de Colonia


San Bruno de Colonia 6 de Octubre

Nombre: Bruno
Nacimiento: 1030 (Colonia, Sacro Imperio Romano Germánico)
Fallecimiento: 6 de octubre de 1101 (Calabria, Reino de Sicilia)

Bruno significa: "fuerte como una coraza o armadura metálica" (Brunne, en alemán es coraza).

Bruno (c. 1030 - 6 de octubre de 1101) fue un monje alemán, fundador de la orden religiosa contemplativa de los Cartujos.

Las primeras noticias de Bruno son que es canónigo en Colonia, tuvo estudios de letras seculares y teológicas, estudió teología en Reims, Francia, pasando a ser catedrático en 1057. Fue director de enseñanza en Reims, entre sus estudiantes se encontraba Eudes de Chatillon, después llamado Papa Urbano II. Opta por la vida de ermitaño bajo la dirección de Roberto de Molesmes. El obispo de Grenoble, Hugo, le cede la zona montañosa de la Cartuja o "Chartreuse" en francés, donde construye un oratorio rodeado de celdas con lo que nace la orden de la Cartuja en el año 1084.

Llamado a Roma, ayuda en la reforma de Urbano II. Prefirió la vida contemplativa y regresó a la soledad renunciando al arzobispado de Reggio. Se retiró a la cartuja de La Torre, en Calabria, donde vivió en soledad junto con unos pocos laicos y algunos clérigos, en ese lugar murió y fue enterrado. No ha sido canonizado, pero se autoriza su culto a los cartujos, ya que ellos rehúyen todas las manifestaciones públicas.

Sin embargo, en 1514 obtuvieron del papa León X el permiso de celebrar la fiesta de su fundador, y Clemente X la extendió a toda la Iglesia en 1674. El santo es particularmente popular en Calabria, y el culto que se le tributa refleja en cierto modo el doble aspecto activo y contemplativo de su vida.



Fuentes consultadas


lunes, 29 de septiembre de 2014

27 de Septiembre San Vicente de Paúl



San Vicente de Paúl - 27 de Septiembre

Nombre: Vicente de Paúl
Nacimiento: 24 de abril de 1581 (Pouy, Francia, o Tamarite de Litera, España)
Fallecimiento: 27 de septiembre de 1660 a los 79 años (París, Francia)


Etimología: Vicente significa: "Vencedor, victorioso".

Fue el fundador de la Congregación de la Misión (también llamada de Misioneros Paúles, Lazaristas o Vicentinos). Fue nombrado Limosnero Real por Luis XIII, función en la cual abogó por mejoras en las condiciones de los campesinos y aldeanos. En su niñez fue pastor de ovejas, labor en la que ayudaba a sus padres. Desde chico también ayudaba a los pobres y era muy generoso.
Estudió con los franciscanos y luego en la Universidad de Toulouse. A los 20 años fue ordenado de sacerdote (1600).

Su vida estuvo marcada por 3 pruebas de fe muy fuerte:


  1. Cautiverio: fue capturado por piratas turcos mientras navegaba por el mar y lo llevaron como esclavo a Túnez. Allí estuvo del 1605 al 1607.
  2. Difamación: cuando pudo huir de la esclavitud llegó a Francia y se hospedó en la casa de un amigo al cual le robaron 400 monedas de plata y le echó la culpa a Vicente de Paúl. Pero Vicente no hizo mucho esfuerzo en defenderse y sólo decía: "Dios sabe que yo no fui el que robó ese dinero". Luego de 6 meses apareció el verdadero ladrón y se supo toda la verdad. Sobre este hecho Vicente dijo a sus discípulos: "Es muy provechoso tener paciencia y saber callar y dejar a Dios que tome nuestra defensa".
  3. La tentación contra la fe: eligió llevar la cruz de un amigo y cargó con la tentación contra la fe que le había tocado a este.

Hace el juramento a Dios de dedicar el resto de su vida a socorrer a los necesitados. Se pone bajo la dirección espiritual del Padre Berule (futuro cardenal) sabio y santo, hace Retiros espirituales por bastantes días y se lanza al apostolado que lo va a volver famoso.

Realizó una labor caritativa notable, sobre todo durante la guerra de la Fronda, una de cuyas consecuencias fue el incremento de menesterosos en su país.

Patronos de hospitales, leprosos, prisioneros, Paúles, enfermos

Fuentes consultadas