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jueves, 8 de febrero de 2018

LECABEL


LECABEL

Significa: “Dios que inspira”.

Esencia que aporta: Capacidad de resolución.

Dominación al servicio de Hesed: Bondad

Vibración que emanan: Misericordia

Días de regencia: 21 de Abril; 5 de julio; 18 de septiembre; 29 de noviembre; 8 de febrero. Del 24 al 28 de agosto.

Regencia zodiacal: 0° al 1° de Tauro; 12° al 13° de Cáncer; 24° al 25° de Virgo; 6° al 7° de Sagitario; 18° al 19° de Acuario; 0° al 5° de Virgo.

La persona nacida bajo su influencia

Los influidos por Lecabel poseen una gran capacidad para decidir y resolver situaciones difíciles, dejandose guiar más por el intelecto que por el corazón. Poseen también la capacidad para entender en toda circunstancia el momento adecuado para actuar de un modo u otro de ahí que sean mayoritariamente personas capaces de organizar una empresa o sacarla adelante en momentos de crisis. Suelen ser unos apasionados de las ciencias exactas como las matemáticas, la geometría o la astronomía.

Lo que otorga
  • Cosechas abundantes.
  • Ideas luminosas para resolver problemas difíciles.
  • Fortuna gracias al talento natural.
  • Facilidad para el estudio de las matemáticas y la geografía.
  • Protege contra los usureros y los avaros.

Propuesta personal

Ser capaz de comprender los antagonismos.

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Oramos:

"Ángel Santo de la guarda,
fiel compañero de mi vida, 
no me desampares, ni de noche ni de día"

    --- 

"Ángel de Dios, 
bajo cuyo cuidado me encomendó Dios,
alúmbrame, guárdame, gobiérname
y rige todas mis acciones".

   ---

"Ángel Santo que velas por mi alma
no me dejes que el mal espíritu se acerque a mí 
y dirígeme poderoso preservándome de todo mal".

   ---

"Ángel de la paz, ángel de la guarda,
mi defensor y mi centinela,
te doy gracias porque has librado a mi cuerpo
y a mi alma de muchos males. 
Gracias te doy también porque cuando duermo velas
por mí y me encaminas susurrándome al oído 
santas inspiraciones".


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Fuente: SINGER, TAMARA: Los 72 ángeles la luz del Universo, Ediciones Obelisco, 4° Edición, Barcelona, 2011.

miércoles, 7 de febrero de 2018

OMAEL


OMAEL

Significa: “Dios Paciente”.

Esencia que aporta: Multiplicación y productividad.

Dominación al servicio de Hesed: Bondad

Vibración que emanan: Misericordia

Días de regencia: 20 de Abril; 4 de julio; 17 de septiembre; 28 de noviembre; 7 de febrero. Del 19 al 23 de agosto.

Regencia zodiacal: 29° al 30° de Aries; 11° al 12° de Cáncer; 23° al 24° de Virgo; 5° al 6° de Sagitario; 17° al 18° de Acuario; 25° al 30° de Leo.

La persona nacida bajo su influencia

Los omaelianos disfrutan de la productividad y la expansión de todos los aspectos de su vida: descendencia, negocios, cosechas, etc. Pero esta productividad no sólo les alcanza a ellos sino también a cuantos les rodean.

Quienes nacen bajo el influjo de Omael son portadores de la felicidad y suelen ser personas destacadas en medicina o incluso en la investigación farmacéutica.

Lo que otorga

  • Paciencia en los avatares y miserias de la vida.
  • Fecundidad en las parejas y partos normales.
  • La venida al mundo de un alma noble a través de la generación.
  • Facilidad para el estudio de anatomía y medicina.
  • Protege contra la tentación de oponerse de alguna manera a la propagación de los seres.

Propuesta personal

Ser dador de vida.

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Oramos:

"Ángel Santo de la guarda,
fiel compañero de mi vida, 
no me desampares, ni de noche ni de día"

    --- 

"Ángel de Dios, 
bajo cuyo cuidado me encomendó Dios,
alúmbrame, guárdame, gobiérname
y rige todas mis acciones".

   ---

"Ángel Santo que velas por mi alma
no me dejes que el mal espíritu se acerque a mí 
y dirígeme poderoso preservándome de todo mal".

   ---

"Ángel de la paz, ángel de la guarda,
mi defensor y mi centinela,
te doy gracias porque has librado a mi cuerpo
y a mi alma de muchos males. 
Gracias te doy también porque cuando duermo velas
por mí y me encaminas susurrándome al oído 
santas inspiraciones".


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Fuente: SINGER, TAMARA: Los 72 ángeles la luz del Universo, Ediciones Obelisco, 4° Edición, Barcelona, 2011.

martes, 6 de febrero de 2018

REIYEL


REIYEL

Significa: “Dios pronto a socorrer”.

Esencia que aporta: Liberación.

Dominación al servicio de Hesed: Bondad

Vibración que emanan: Misericordia

Días de regencia: 19 de Abril; 3 de julio; 16 de septiembre; 27 de noviembre; 6 de febrero. Del 14 al 18 de agosto.

Regencia zodiacal: 28° al 29° de Aries; 10° al 11° de Cáncer; 22° al 23° de Virgo; 4° al 5° de Sagitario; 16° al 17° de Acuario; 20° al 25° de Leo.

La persona nacida bajo su influencia

Reiyel es un ángel que favorece la consciencia de la trascendencia y por lo tanto nos libera de las ataduras a lo material. Esta toma de conciencia de la trascendencia es lo que permite a los influidos por este ángel ver la realidad material con otros ojos, con los ojos del espíritu. A su vez, esta liberación de lo material conlleva también una liberación de los particularismos o ataduras humanas de raza, pueblo o país y ofrece una visión global e integradora del hombre.

Reiyel aporta también a quienes han nacido bajo su influencia, el afán por extender la verdad a su alrededor y para ello favorecen los momentos de reflexión o meditación ante las dificultades.

Lo que otorga
  • Liberación de los enemigos.
  • Liberación de embrujos y mal de ojo.
  • Inspiración para las plegarias y discursos.
  • Amor y celo en la propagación de la verdad.
  • Protege contra el fanatismo y la hipocresía.

Propuesta personal
Vencer el fanatismo y desarrollar la tolerancia.

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Oramos:

"Ángel Santo de la guarda,
fiel compañero de mi vida, 
no me desampares, ni de noche ni de día"

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"Ángel de Dios, 
bajo cuyo cuidado me encomendó Dios,
alúmbrame, guárdame, gobiérname
y rige todas mis acciones".

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"Ángel Santo que velas por mi alma
no me dejes que el mal espíritu se acerque a mí 
y dirígeme poderoso preservándome de todo mal".

   ---

"Ángel de la paz, ángel de la guarda,
mi defensor y mi centinela,
te doy gracias porque has librado a mi cuerpo
y a mi alma de muchos males. 
Gracias te doy también porque cuando duermo velas
por mí y me encaminas susurrándome al oído 
santas inspiraciones".


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Fuente: SINGER, TAMARA: Los 72 ángeles la luz del Universo, Ediciones Obelisco, 4° Edición, Barcelona, 2011.

viernes, 2 de febrero de 2018

DOMINACIONES


DOMINACIONES


Dominaciones al servicio de Hesed: Bondad

Vibración que emanan: Misericordia

En el judaísmo las dominaciones son conocidas como los Hasmalim pues uno de los ángeles de este orden es precisamente, Hasmal que es el ángel que habla con pasión. De allí que los Hasmalim sean los ángeles que regulan la jerarquía, asignando tareas a los ángeles inferiores a ellos.

En el Nuevo Testamento el apóstol Pablo trata acerca de las Dominaciones en sus cartas a los Efesios 1, 21 y a los Colosenses 1, 16.

Son conocidos por su gran misericordia y bondad que es la esencia o vibración que aportan y son los responsables en parte de los trabajos de los demás ángeles.

Las ocho Dominaciones son:

25. Nith-Haiah
26. Haaiah
27. Yerathel
28. Seheiah
29. Reiyel
30. Omael
31. Lecabel
32. Basaría

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Fuente: SINGER, TAMARA: Los 72 ángeles la luz del Universo, Ediciones Obelisco, 4° Edición, Barcelona, 2011.

martes, 17 de marzo de 2015

17 de Marzo, Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Presbítero y Fundador


Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Beato

Presbítero y Fundador
de la Congregación de las Hermanas de la Caridad
de la Santísima Virgen María de la Merced

Martirologio Romano: En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero, que consagró su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y, para procurar mejor la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de la Merced (1905). 


Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.


Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, nació en Granada, el 11 de octubre de 1831, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación. Forjaron su rica personalidad en los valores humano‑evangélicos, haciendo de él un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los pobres, desde su juventud. Fue un excelente estudiante y una gran persona. Cursó estudios de humanidades y de jurisprudencia, destacando por su inteligencia, pero, sobre todo, por su gran humanidad y por una intensa vida cristiana: dedicado a la oración y a la caridad con los pobres. 


Dios Padre, que llama a los que quiere para realizar sus grandes obras, le llamó a participar del sacerdocio de Jesucristo para servir a los seres humanos el Evangelio de la caridad redentora. Cursó sus estudios en el Seminario de San Dionisio de Granada, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Granada el día 2 de junio de 1855. Ser sacerdote de Jesucristo fue su gran vocación, de tal manera que estaba dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de realizar este sueño, alimentado desde su temprana juventud.

Como sacerdote estuvo en las parroquias de Huétor Santillán y de San Gabriel de Loja (Granada). En ambas parroquias desarrolló su vocación de pastor, a ejemplo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Cuando tomó posesión de una de estas parroquias, dijo lo que quería ser para los demás desde la vocación que había recibido: como buen pastor, correr tras las ovejas descarriadas; como médico, curar los corazones enfermos a causa de la culpa y derramar sobre todos la esperanza; como padre, ser la providencia visible para todos aquellos que, gimiendo en la orfandad, beben el cáliz de la amargura y se alimentan con el pan de la tribulación. Su vida sacerdotal estuvo presidida por una profunda experiencia de Dios; un profundo amor a Jesucristo Redentor, con quien se configuró, aprendiendo desde el sufrimiento la obediencia; un gran amor a María, su sin igual Madre y protectora; una vida intensa de oración, fuente de caridad; una pasión grande por el Reino en sus pobres, y un intenso amor a la Iglesia, viviendo la comunión con ella, a pesar de la oscuridad de la fe y de los sufrimientos que le llegaron desde el seno de la misma Iglesia.

Fue un evangelizador infatigable. Le gustaba orar, reflexionar y escribir sus sermones. No decía lo que no oraba, y proclamaba lo que estaba en el centro de su corazón, inflamado por el amor de Dios. Anunciaba lo que creía. Su palabra invitaba a todos a vivir la vida cristiana con radicalidad y los sagrados vínculos de la religión cristiana. Toda su vida fue Eucaristía, pan partido para ser comido; celebración del amor de Dios en la entrega de su propia existencia. Y fue, también, reconciliación. Celebró el sacramento del perdón haciéndose perdón, misericordia y compasión para todos, especialmente para sus enemigos y para aquellos que le calumniaron.

Ostentó cargos importantes, pero él vivió la maravillosa humildad de Dios, revelada en el himno de la carta a los Filipenses 2,5. Fue examinador sinodal en las diócesis de Granada, Jaén y Orihuela; juez sinodal y secretario en oposiciones a curatos en la diócesis de Málaga; Canónigo de la catedral de Málaga y visitador de religiosas. También fue formador de seminaristas, predicador de su Majestad la Reina, Isabel II, y capellán real. 

Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado a fundar una Congregación religiosa para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, la peregrina humilde de la gratuidad de Dios, en Málaga, el 16 de marzo de 1878. El fin: Practicar todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la persona de los pobres, pidiendo a las religiosas que todo cuanto hicieran fuera en bien de la humanidad, en Dios, por Dios y para Dios.

La Congregación, en pocos años, se extiende por muchas diócesis españolas bajo la exigencia de la dinamicidad de su inspiración carismática: Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos. 

El P. Zegrí, inflamado en el amor de Dios, llegó a decir que la caridad es la única respuesta a todos los problemas sociales y que no concluirá mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados; mientras haya regiones lejanas que evangelizar, sudores que verter y sangre que derramar para fecundar las almas y engendrar la verdad en la tierra.

Probado como oro en el crisol, y enterrado en el surco de la tierra, como el grano de trigo, pues fue calumniado y apartado de la obra por él fundada, primero por la Iglesia, y después, por las mismas religiosas, muere un 17 de marzo de 1905 en la ciudad de Málaga, solo y abandonado, como él había decidido morir; a ejemplo del Crucificado, fijos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe. Muere como fiel hijo de la Iglesia, y bajo el signo de la obediencia de la fe, como los grandes testigos y los grandes creyentes.

Elaboró una rica espiritualidad en la que hoy bebemos las religiosas, los mercedarios de la caridad y tantos laicos que, impactados por su vida, por la caridad que derramó en los pobres y por la forma en que decidió morir, quieren hacer camino de vida cristiana desde su inspiración carismática. Los ejes fundamentales de la misma son:

— la caridad redentora, para hacer beneficios a la humanidad y servir a los pobres el Evangelio del amor y de la ternura de Dios, pues la caridad, que es Dios, se manifiesta enjugando lágrimas, socorriendo infortunios, haciendo bien a todos y dejando a su paso torrentes de luz

— el amor y la configuración con Jesucristo Redentor, en su misterio pascual, pues el rasgo de amor místico que casi identifica con Jesucristo el corazón del hombre, desprendido de toda recompensa, es el sublime ideal de la caridad

— el amor a María de la Merced, pues Ntra. Sra. de las Mercedes es de todos y para todos, ya que no hay título más dulce, invocación más suave, nomenclatura más amplia que la merced y misericordia de María.

Vivió e hizo suyas todas las virtudes cristianas de manera heroica, sobre todo la fe, la esperanza y la caridad, y todas aquellas virtudes humanas que dan elegancia a la caridad y la hacen entrañable en las relaciones: humildad, afabilidad, dulzura, ternura, misericordia, bondad, mansedumbre, paciencia, generosidad, gratuidad y benevolencia. También se distinguió por su prudencia, por su fortaleza en el sufrimiento, por su transparencia en la búsqueda de la verdad y por el sentido de la justicia que tuvieron todos sus actos y decisiones. La Iglesia reconoció sus virtudes heroicas proclamándolo Venerable el día 21 de diciembre del año 2001. 

Dios Padre, por su intercesión, realizó un milagro, en la persona de Juan de la Cruz Arce, en la ciudad de Mendoza, Argentina, que la Iglesia ha considerado de segundo grado, restituyéndole el páncreas, que se le había extirpado totalmente en una intervención quirúrgica. 

Su vida es un desafío para todos los que seguimos su espiritualidad, no tanto por lo que hizo, sino porque supo amar a la manera de Dios, sirviendo el Evangelio de la caridad a los más necesitados. Él nos reveló que la ternura y la misericordia de Dios se hacen realidad en el corazón de los seres humanos por el misterio de la redención del Hijo y haciendo camino con Él. El P. Zegrí hizo camino de discipulado entregándose total y exclusivamente a Jesucristo crucificado, como podemos leer en su testamento espiritual, viviendo sus mismas actitudes y sentimientos, ofreciéndose totalmente a Él para bien de la humanidad; perdonando a quienes le calumniaron, no teniendo en cuenta el mal y creando lazos de comunión, de encuentro y de relación; construyendo humanidad nueva en aras de la caridad más exquisita y amando a María, la mujer nueva, que sostuvo su existencia en la fe y su fe anclada en el misterio de Dios.

Su beatificación, (realizada el 9 de noviembre de 2003), nos introduce a todos en la merced de Dios, en ese espacio de gratuidad en la que el Señor es jaris permanente, gracia liberada y redención de todo lo que oprime a los hombres y mujeres de hoy. A este testigo de la caridad de Dios nos encomendamos para que el Espíritu Santo transforme nuestra vida en fuego de amor, de tal manera que en nuestro camino de discipulado, y cargando sobre nuestros hombros los dolores de la humanidad, nos asemejemos a un astro que ilumina sin quemar, a una ráfaga que purifica sin destruir, a un arroyo que fecunda sin inundar.


Por: . | Fuente: Vatican.va 

viernes, 10 de octubre de 2014

10 de Octubre - Santo Tomás de Villanueva "el divino Tomás"


San Tomás de Villanueva
"el divino Tomás"

Nombre: Tomás
Nacimiento: 1488, Villanueva de los Infantes, España.
Fallecimiento: 8 de Septiembre de 1955, Valencia, España.

Predicador, escritor ascético y religioso agustino español que llegó a obispo.

Este inmenso predicador que fue llamado por sus oyentes "el divino Tomás" y su sobrenombre le vino de la ciudad donde se educó y creció.

Sus padres no le dejaron riquezas materiales en herencia, pero sí una herencia mucho más importante: un profundo amor hacia Dios y una gran caridad hacia los demás.

Destacó por su desprendimiento ya desde la infancia. Sobresalía por su caridad (llegó a vender el jergón donde dormía para dar el dinero a los pobres) entendiendo la limosna no sólo como dar, “sino sacar de la necesidad al que la padece y librarla de ella cuando fuere posible”.

Hizo sus estudios con gran éxito en la universidad de Alcalá y en 1516 pidió y obtuvo ser admitido en la comunidad de los padres agustinos, en Salamanca. En 1518 fue ordenado sacerdote y luego fue profesor de la universidad. Poseía una inteligencia excepcionalmente lúcida y un criterio muy práctico para dar opiniones sobre temas difíciles. Pero tuvo que ejercitarse continuamente para adquirir una buena memoria y luchar mucho para que las distracciones no le alejaran de los temas que quería tratar.

Sentía una predilección especial por atender a los enfermos y repetía que cada cama de enfermo es como la zarza ardiente de Moisés, en la cual se logra encontrar uno con Dios y hablar con Él, pero entre las espinas de incomodidad que lo rodean.

Fue nombrado Provincial de su comunidad y en 1533 envió a América los primeros Padres Agustinos que llegaron a México.

Frecuentemente mientras celebraba la Santa Misa o rezaba los Salmos, le sobrevenían los éxtasis y se olvidaba de todo lo que lo rodeaba y sólo pensaba en Dios.

En esos momentos el rostro le brillaba intensamente.

Cierto día mientras predicaba fuertemente en Burgos contra el pecado, tomó en sus manos un crucifijo y levantándolo gritó "¡Pecadores, mírenlo!", y no pudo decir más, porque se quedó en éxtasis, y así estuvo un cuarto de hora, mirando hacia el cielo, contemplando lo sobrenatural. Al volver en sí, dijo a la multitud que estaba maravillada: "Perdonen hermanos por esta distracción. Trataré de enmendarme".

El emperador Carlos V le había ofrecido el cargo de arzobispo de Granada pero él nunca lo había aceptado. Entonces un día el emperador le dijo a su secretario: Escriba: "Arzobispo de Valencia, será el Padre...", y le dictó el nombre de otro sacerdote de otra comunidad. Cuando fue a firmar el decreto leyó que el secretario había escrito: "Arzobispo de Valencia, el Padre Tomás de Villanueva". "¡Pero este no fue el que yo le dicté!", dijo el emperador. "Perdone, señor" – le respondió el secretario. "Me pareció haberle oído ese nombre. Pero enseguida lo borraré". "No, no lo borre, dijo Carlos V, el otro era el que yo pensaba elegir. En cambio este es el que Dios quiere que sea elegido". Y mandó que lo llamaran para dar el nombramiento.

Tomás se negó totalmente a obedecer al emperador en esto. El hijo del gobernante (el futuro Felipe II) le rogó que aceptara, pero tampoco quiso aceptar. Solamente cuando su superior de comunidad le mandó bajo voto de obediencia, entonces sí aceptó tan alto cargo.

Llegó a Valencia de noche, en medio de terrible aguacero, acompañado solamente por un religioso de su comunidad. Pidió hospedaje de caridad en el convento de los Padres Agustinos, diciendo que le bastaba una estera en el suelo para dormir (Cuando los frailes descubrieron quién era él se arrodillaron a pedirle su bendición). Antes de posesionarse del arzobispado hizo seis días de retiro de oración y penitencia en el convento. Quería empezar bien preparado para su difícil oficio.

Al posesionarse de su cargo de Arzobispo, los sacerdotes de la ciudad le obsequiaron 4,000 monedas de plata que él destinó para hospital diciendo: "los pobres necesitan esto más que yo. ¿Qué lujos y comodidades puede necesitar un sencillo fraile y religioso como soy yo?".

Algunos lo criticaban porque usaba una sotana muy vieja y desteñida, y él respondía: "Lo importante no es una sepultura. Lo importante es embellecer el alma que nunca se va a morir".

El emperador Carlos V al oírle predicar exclamaba: "Este Monseñor conmueve hasta las piedras". Y cuando estaba en la ciudad, el emperador nunca faltaba a los sermones de Monseñor Tomás. Sus sermones producían cambios impresionantes en los oyentes, y aun hoy día conmueven profundamente a quienes los leen. La gente decía que Tomás de Villanueva era como un nuevo apóstol San Pablo, enviado por Dios para transformar a los pecadores.

Lo que más le interesaba era transformar a sus sacerdotes. A los menos cumplidores se los ganaba de amigos y poco a poco a base de consejos y peticiones amables los hacía volverse mejores. A uno que no quería cambiar, lo llamó a su palacio y le dijo: "Yo soy el que tengo la culpa de que usted no quiera enmendarse. Porque no he hecho penitencias por su conversión, por eso no ha cambiado". Y quitándose la camisa empezó a darse fuetazos a sí mismo hasta derramar sangre. El otro se arrodilló llorando y le pidió perdón y desde ese día mejoró totalmente su conducta.

Dedicaba muchas horas a rezar y a meditar, pero su secretario tenía la orden de llamarlo tan pronto como alguna persona necesitara consultarle o pedirle algo. A su palacio arzobispal acudían cada día centenares de pobres a pedir ayuda, y nadie se iba sin recibir algún mercado o algún dinero. Especial cuidado tenía el prelado para ayudar a los niños huérfanos. Y en los once años de su arzobispado no quedó ninguna muchacha pobre de la ciudad que en el día de su matrimonio no recibiera un buen regalo del arzobispo. A quienes lo criticaban por dar demasiadas ayudas aun a vagos, les decía: "mi primer deber es no negar un favor a quien lo necesita, si en mi poder está el hacerlo. Si abusan de lo que reciben, ellos responderán ante Dios".

A los ricos les insistía continua y fuertemente acerca del deber tan grave que cada uno tiene de gastar en dar limosnas todo lo que le sobre, en vez de gastarlo en lujos y cosas inútiles. Decía a la gente: "¿En qué otra cosa puedes gastar mejor tu dinero que en pagar tus culpas a Dios, haciendo limosna? Si quieres que Dios oiga tus oraciones, tienes que escuchar la petición de ayuda que te hacen los pobres. Debes anticiparte a repartir ayudas a los que no se atreven a pedir".

Algunos le decían que debía ser más fuerte y lanzar maldiciones contra los que vivían en unión libre. Él respondía: "Hago todo lo que me es posible por animarlos a que se pongan en paz con Dios y que no vivan más en pecado. Pero nunca quiero emplear métodos agresivos contra nadie". Si oía hablar de otro respondía: "Quizás lo que hizo fue malo, pero probablemente sus intenciones eran buenas".

En septiembre de 1555 sufrió una angina de pecho e inflamación de la garganta. Mandó repartir entre los pobres todo el dinero que había en su casa. Hizo que le celebraran la S. Misa en su habitación, y exclamó: "Que bueno es Nuestro Señor: a cambio de que lo amemos en la tierra, nos regala su cielo para siempre". Y murió. Tenía 66 años.

Fuente consultada:

http://www.santopedia.com